13 octubre 2014 / por Alicia / No hay comentarios

Imágenes “robadas”: sin saberlo y sin consentimiento

foto-enferma-ebolaTodavía sigo sin entender las razones que llevaron a periódicos como el ABC, El Mundo o El País, por mencionar a algunos, a publicar la foto de la auxiliar de enfermería Teresa Romero, contagiada de ébola. Sin su consentimiento y sin ser consciente de estar siendo fotografiada.

Ha habido dos tipos de imágenes. Una tomada desde el exterior donde se la veía a través de la ventana y otra capturada desde el monitor que vigila las cámaras de seguridad donde se la ve tumbada en la camilla. En ambos casos se la identifica perfectamente, ya no sólo por la imagen sino porque en todo momento en los medios se especifica que es ella.

Así que el planteamiento no sólo es un tema ético, sino también legal. La imagen personal es uno de los aspectos más íntimos del ser humano. Cuando existe una grabación de una cámara de vídeo vigilancia a nivel legal hay que avisar de que se está produciendo esa grabación. Estamos ante la LOPD (Ley de Protección de Datos). No se pueden publicar este tipo de imágenes y menos con una persona enferma, que ni si quiera es consciente de que se le están tomando esas imágenes.

No dudo del interés informativo de la noticia, obviamente, conocer el estado de la auxiliar, saber si evoluciona favorablemente y si el resto de las personas en aislamiento y bajo control no desarrollan síntomas es importante.

Y más con el desastre a nivel comunicación que se está produciendo por todas las partes: portavoces improvisados a la puerta del hospital; una rueda de prensa con la ministra responsable donde faltan expertos en la enfermedad que hubieran podido tranquilizar a la población; o entrevistas directamente con la enferma en la que incluso no sabía ni con quién hablaba (el miércoles la entrevista con Jesús Cintora de Cuatro termina precisamente preguntándole al periodista que quién es…).

Publicar una foto de una persona enferma dentro de la habitación del hospital donde está ingresada ha sido el último despropósito. ¿Qué aporta? Ayer me preguntaba, ¿dónde estaba la ética periodística? ¿Y el código deontológico?

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