23 febrero 2015 / por Alicia / No hay comentarios

El periodista no es el protagonista

Aunque podríamos pensar lo contrario, el periodista no es el protagonista de la información. El contenido debe ser lo importante. Y en televisión está a la orden del día. No sé si es la cámara, pero parece imposible hacer un reportaje sin que salga el periodista como protagonista de lo que está contando.

Como hay diversos tipos de protagonismo, aquí van algunos ejemplos de lo que podría ser un ejercicio exacerbado de la profesión.

  • El periodista tertuliano. Por supuesto, su sola presencia es imprescindible para que la tertulia despierte el interés. Ya no sólo por sus conocimientos y experiencia, sino por su facilidad para gritar, despotricar, insultar al contrario o su capacidad para cambiar de color según se vaya encendiendo. Al límite de la combustión espontánea.
  • El periodista reportero. Si el programa se llama con su nombre, ya mal vamos. Normalmente el reportaje estará lleno de sus planos, su cara de perfil, de espaldas, entrando en una estancia, saliendo de ella y bueno, cuando pregunta, primer plano de los ojos.
  • El periodista metepatas. Suele ser aquel que le hace un flaco favor a su profesionalidad, pero que hace crecer sus menciones en twitter como la espuma. Suele ser trending topic a su pesar (o no) y su programa es más conocido por sus meteduras de pata, que por sus contenidos.
  • El periodista interrogador. En una entrevista, el periodista no tiene que ser el protagonista a menos que lo haga tan bien y se lo haya preparado tanto, que realmente extraiga el jugo al entrevistado. Un periodista que incomoda es de agradecer y habrá que aplaudirle, pero si sólo se limita a preguntar obviedades a quien le cae bien e interrogar al que le cae mal… 
  • El periodista investigador. Su lema es: he estado allí, aunque no haya nada que contar.
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