17 junio 2014 / por Alicia / No hay comentarios

Utilizar la lógica en la comunicación suele ayudar a “dar en la diana”

flecha-dianaComo casi siempre, muchas de las soluciones las encontramos mediante la lógica. Imaginemos que nuestro cliente o la empresa para la que trabajamos en el área de comunicación nos pide que gestionemos una entrevista con un medio en particular. ¿Qué sería lo más lógico?  Primero averiguar si efectivamente publican entrevistas, de qué tipo, en qué sección y quién es el periodista encargado.

Pensemos que nos llega un cliente y nos dice que quiere hacer una rueda de prensa en un yate para el miércoles santo, porque quiere invitar a los periodistas a un crucero… pues lo más lógico será decirle que esa acción va a ser complicada, fundamentalmente por la fecha. ¿Por qué nos empeñamos en hacer acciones que se escapan del sentido común?

A veces, nos dejamos llevar por los impulsos, por no decir que no, por no planificar o por no pararnos a pensar un poco y empezar a ver los pros y los contras. Hay muchas acciones que son de sentido común, pero en las que se mete la pata. Si hay un cliente que no da su permiso para ser mencionado en una entrevista, pues no se menciona… da igual, nos hemos olvidado de la lógica y al final hay que llamar al periodista y pedirle que por favor no publique el nombre de esa empresa.

Hablar más de la cuenta es uno de los principales errores: cifras de facturación que no encajan, aperturas de sedes que no existen, internacionalización que se repite una y otra vez. Vamos a ver, además de utilizar el sentido común, hay que tener otra cosa en mente: “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. Y esto pasa con los clientes (si no puedes prometer, no prometas) y con los periodistas (no vendas una moto que no tienes).

Pero volvamos al sentido común, la mentira la dejamos para otro día. La lógica es aquella que nos dice lo que no tiene sentido hacer. Hay cosas que se caen por su propio peso: si los clientes de mis clientes son empresas de transporte, quizá lo más adecuado es hacer una campaña en los medios de logística y no en un periódico deportivo – por mucho que sea el más leído.

El problema a veces es no sólo utilizar el sentido común, sino que te dejen hacerlo. ¿En cuántas ocasiones las acciones de comunicación se utilizan para mejorar la imagen personal de un directivo? Eso no es lógico, bueno, para el director de turno probablemente sí lo será.

¿Has tenido que hacer acciones aunque el sentido común te dijera que no era apropiado?

 

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