Límites en la comunicación con periodistas

Hace poco, un periodista se quejaba en redes de que un ejecutivo de cuentas de una agencia de comunicación al que no conocía de nada le había escrito a altas horas de la noche a su móvil personal pidiendo un email para enviar notas de prensa. Queja más que lógica y justificada. Lo hemos comentado más de una ocasión en este blog: las relaciones con los periodistas deben basarse en el respeto y en la empatía. 

Con estas prácticas, los consultores de comunicación seguiremos perteneciendo al consabido “lado oscuro”. Cambiemos ciertas prácticas para que sea más fácil la convivencia en un barco en el que estamos todos. Aquí van algunas de ellas que hay que desterrar:

  • Mentir o exagerar: en los comunicados, notas de prensa, entrevistas o propuestas a los medios evitemos decir cosas inciertas. Principalmente, porque se perderá la confianza y la credibilidad, algo imprescindible en el oficio de comunicador.
  • Presionar para conseguir publicaciones: insistir, presionar o incluso chantajear a los periodistas para que publiquen notas de prensa o información corporativa – además de poco ético – solo consigue que entres en una lista negra de la que puede costar salir.
  • Llamadas de seguimiento de notas de prensa: práctica más que extendida y que debería limitarse a temas de auténtica relevancia. No es necesario llamar por cada nota enviada para conocer la publicación. Los periodistas dejarán de coger el teléfono o directamente publicar las informaciones.
  • No respetar las exclusivas: cuando se trabaja con los periodistas hay contenidos que tendrán que ser exclusivos, por ejemplo, las tribunas de opinión de expertos o ciertas entrevistas. Hay que aclarar siempre si las informaciones son o no en exclusiva para que no haya malentendidos.
  • Modificar el contenido: una cosa es que el periodista te envíe la entrevista o el reportaje antes de publicarlo como deferencia y para chequear que ciertos datos o terminología es correcta, y otra muy distinta es pedir el contenido sí o sí antes de su difusión y además hacer modificaciones en titular, estilo o redacción. 
  • Llamadas a teléfonos personales: es cierto que con la pandemia y el teletrabajo en muchas redacciones, los periodistas han facilitado sus móviles – incluso personales. Pero eso no significa que estén disponibles 24 horas. Seamos cuidadosos con su uso. Dejemos claro con cada periodista cómo prefiere ser contactado.
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